domingo, mayo 08, 2005

¿Existe la vida después de AMLO?

El mundo no detiene su marcha por lo que hagamos nosotros. Mañana va a salir el sol y las estaciones se van a suceder una a la otra. Tenemos que comer y trabajar para comer; hacer el amor, ir al cine, leer el periódico... tenemos que ocuparnos de lo nuestro, pues. Afortunadamente es así. Ésta es una de las maravillas de la vida... podemos sobrevivir a cualquier cosa. El sol salió, como siempre, después de los crímenes políticos más estúpidos de la historia, verdaderos hechos mayores, como la masacre del 2 de octubre del 68, la matanza de Acteal, los asesinatos de Gandhi, JFK y Colosio. La vida continuó su marcha antes, durante y después del holocausto judío en la segunda guerra mundial. Si el mundo no dejó de girar porque un país decidiera probar su poderío nuclear en la población civil de Hiroshima y Nagasaki... no se va a detener por el desafuero de López Obrador. Esto es cosa menor...

Si han leído el libro “La Noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska (me imagino que sí), se habrán dado cuenta de que los últimos capítulos son los más tristes: cuando los muchachos descubren que nada pasó un día después. La gente salió de sus casas a hacer su vida, sus compras, a disfrutar de las olimpiadas y todo lo demás. Los responsables del crimen eran los dueños del poder, de la información y de la investigación. Además contaban con la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación.

Sería largo y cansado enumerar todos los casos en los que han ocurrido hechos más o menos graves y que, al final, nada pasó. Podríamos señalar por ejemplo: el jueves de corpus del 71, el fraude electoral del 88, el mismo asesinato de Colosio, etc.

Una de las características más notorias de nuestra idiosincrasia es ese fatalismo que nos lleva a la inmovilidad ante los hechos consumados. (¡Ya ni modo!) Eso mismo nos lleva a trivializar las cosas para restarles carga emocional (La vida continúa y tenemos muchas cosas que hacer.) Hasta somos capaces de hacer buenos chistes sobre tragedias tan dolorosas como los terremotos del 85 o las explosiones de San Juanico.

Aunque decir que nunca ha pasado algo también es falso. Es una generalización. Si el país ha ido cambiando poco a poco ha sido gracias a aquellos que no se conformaron con las migajas que les ofrece el poder. Aquellos que buscan hasta que encuentran. Algunos han tomado las armas para obtener lo que la democracia no les da. Otros han preferido integrarse al sistema para luchar desde adentro. Otros más han decidido recorrer los caminos sinuosos de la oposición democrática. Vicente Fox es un buen ejemplo. López Obrador es otro.

La democracia tiene sus riesgos. No podemos jugar al adivino y querer aventurar, sin más, quién será un buen gobernante y quién no. Los que votaron por Fox pueden confirmar el día de hoy si acertaron o se equivocaron. Pero nunca lo sabrían si alguien hubiera decidido que él no debería competir porque no le gustaban sus propuestas.

El asunto es ése. Estamos hablando de si es válida la aplicación parcial de la ley en aras de eliminar de la contienda electoral al candidato que no les gusta. ¿El desafuero es legal? Sí, sí lo es, en el sentido de que se siguió un procedimiento establecido. ¿Había otras salidas, también legales? Sí, sí las había. Aquí lo que se necesita es aclarar si algún grupo de poder tiene derecho a eliminar física o legalmente a un candidato incómodo, llámese Luis Donaldo Colosio o Andrés Manuel López Obrador.

Pero, qué podemos esperar si los celosos defensores de la ley y la legalidad son los mismos que aprobaron el Fobaproa, el mayor robo que hemos sufrido los mexicanos, tú y yo incluidos. Son los mismos que cometieron el delito multimillonario del Pemexgate. Son los mismos que ganaron la presidencia con amigos que consiguieron aportaciones ilegales, nacionales y extranjeras. Son los mismos que creen que la silla es heredable dinásticamente. Son los mismos que se enriquecen con negocios ilícitos al amparo del poder y del fuero... son los mismos de siempre.

El manejo de las noticias en estos días por los medios electrónicos deja mucho que desear. Fue patético ver a las dos televisoras, peleando la primicia del último suspiro del Papa moribundo con una transmisión donde, durante horas y horas y horas, estuvieron enfocando dos ventanas que no se apagaban, con unos enviados que trataban de mantener la noticia haciéndonos notar... que no se apagaban... que había un grupo de muchachos que cantaba canciones... que una señora lloraba desconsolada... y todo esto en una plaza que se fue quedando irremediablemente vacía ente la falta de información. ¿No era esto un indicador claro de que no había noticia?. La misma televisión italiana solo estuvo haciendo cortes informativos. Pero, el rating es el rating, y la manipulación es la manipulación. La nota real ocurrió hasta el día siguiente y nos conmovió a todos.

El carisma y la importancia de Juan Pablo II no admiten discusiones ni comparaciones. Pero no es un asunto de comparaciones. Aquí volvemos al manejo manipulado de la noticia: yo escuché las palabras de AMLO y nunca se comparó con el Papa ni se quejó de que privilegiaran la noticia de su agonía. Se quejó, específicamente, de que la noticia del desafuero fue ignorada por completo (si alguien tiene la nota precisa donde el peje se igualaba con Juan Pablo II o pedía que no se transmitiera la noticia de su agonía me gustaría que me la compartiera.) Y aquí se vale preguntar: ¿Eran notas excluyentes? ¿Dar una significaba borrar la otra?. No hay que olvidar que los dueños de las televisoras fueron citados a los Pinos (a comer tamalitos, seguramente.) Además: ¿cuando alguien se queja del manejo manipulado de una información que lo afecta directamente, es soberbio por necesidad?. ¿Y tomar como modelo la lucha y la manera de luchar de Benito Juárez, Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela, sólo puede ser un acto de soberbia? ¿Y cuáles son los modelos autorizados para no parecer soberbio? ¿Y quién lo decide?

Hay quien dice que en lugar de sobrevalorar a AMLO, pensemos en el hambre, la miseria, la educación, los emigrantes indocumentados, los problemas no resueltos; ...pero aquí volvemos a lo mismo: ¿Es que son cosas excluyentes? ¿Si atendemos a una debemos desatender a la otra?.

Dicen que los problemas del presente se arreglan en el presente... ¿Podemos ocuparnos hoy del desafuero de AMLO? O acaso debemos esperar cincuenta años para que se vuelva pasado y que algún historiador nos explique qué fue lo que sucedió. Quizás entonces entendamos por qué somos como somos y por qué nos va como nos va. Ojalá sigamos vivos en ese momento.

Por lo pronto, desaforaron a Andrés Manuel López Obrador, y probablemente lo inhabiliten pero, mañana va a salir el sol y las estaciones se van a suceder una a la otra. Tenemos que comer y trabajar para comer; hacer el amor, ir al cine, leer el periódico... tenemos que ocuparnos de lo nuestro, pues.

Cabe pensar que los que lo desaforaron también cuentan con eso.

Nos vemos el domingo 24 de Abril en la Marcha del Silencio, del Museo de Antropología al Zócalo.

¡No nos vamos a dejar!

Saludos

contreras